| Entrevista al Maestro Benjamín Gutiérrez |
|
Un compositor costarricense |
El Maestro Benjamín Gutiérrez se ha distinguido por sus composiciones, las cuales muchos conocemos. Sus logros en este campo han sido enormes, tanto que compuso, como ya se ha mencionado, la primera ópera que se presentó en Costa Rica. Sus estudios de composición los realizó en diversos lugares como Guatemala, Estados Unidos y Argentina, en éste último bajo la tutela del gran compositor latinoamericano Alberto Ginastera.
Haber podido estudiar en los Estados Unidos le parece un elemento que le ayudó en su carrera, don Benjamín mencionó: "si ustedes tienen la oportunidad de estar en un país desarrollado, háganlo aún ahora, y eso que nosotros tenemos un estatus bastante bueno comparado a la región, pero si ustedes están dos años en Europa, Estados Unidos o Japón, ya cuando vienen acá se dan cuenta con más claridad en qué es lo que estamos fallando. Nosotros estamos exactamente como estuvieron en la antigüedad los europeos (del renacimiento para acá), la educación del europeo era mandarlo a otra ciudad más avanzada para educarse. Viajar es una escuela, por eso es que el extranjero aprecia más, o ve con mayor claridad en qué estamos fallando. Pero para ustedes los jóvenes es importante. Primero, acá porque nosotros estamos bien, pero el postgrado es mejor hacerlo en un país desarrollado. Claro hay que aprender de todo, a vivir solo, a ser ordenado, a saber que es lo que se puede hacer y que es lo que no se puede hacer. Son ciudades muy grandes igual como lo pueden a uno matar y nadie se da cuenta. Es otro mundo, entonces uno aprende a cuidarse. Cuando uno regresa no es que se siente mal acá, este es un país maravilloso, pero claro, que todo está por hacer".
El Maestro Gutiérrez también se ha desempeñado como Director, sin embargo, sobre este aspecto nos comentó una anécdota sumamente interesante que vale la pena repitamos.
Don Benjamín nos contó: "En el campo de la dirección de orquesta yo nunca fui director profesional, yo comencé a dirigir cuando volví. Pero nunca estudié formalmente Dirección de Orquesta. Además, cuando me encontré a Alberto Ginastera, en Buenos Aires, él me dijo que tuviera cuidado con esto, "porque la dirección de orquesta era como la madre infiel, que para los compositores se vuelve en contra. Uno la ama pero al mismo tiempo, le es infiel, porque si uno es director de orquesta uno es competencia para los demás directores de orquesta, si yo soy director y usted es director de orquesta y yo soy compositor, entonces usted no pone en su programa las obras mías... Si cada vez que ponen una obra mía aunque sea muy buena, como compositor me está haciendo fama como director". Bueno ya cuando me lo contó, yo le dije: Ah es que usted no sabe lo que es estar dirigiendo en una orquesta y uno ahí se siente en lo máximo que puede haber, y es el ego, y es muy difícil combatir eso. Me dijo: "bueno, hágalo pero prométame que cuando llegue a mi edad usted deja la dirección"... Cuando Ginastera me contó todo esto, yo le dije, tiene razón Maestro. Pues vea que curioso, cuando yo cumplí 50 años me llamó el maestro Hoffmann, y me dijo que no podía dirigir un concierto porque tenía que irse (estaba viviendo en Chile), y me dio un concierto con una guitarrista que vino, era muy linda, una canadiense, para hacer un concierto de extensión cultural, y de veras vinieron a filmar los canadienses. Ya yo había dejado de dirigir, pero no había anunciado el asunto, simplemente no había vuelto a pedir la orquesta, pero ya había cumplido 50 años. Eso fue en el 90, yo tenía 53 años. Pues fue el peor concierto que me salió, tenía 3 años de no dirigir, encontré una frialdad en los muchachos, sentí inmediatamente que ellos esperaban que yo no iba a volver a dirigir. O yo no sé si fue por llegar con esta guitarrista muy linda, pero no era muy buena, tal vez ellos resintieron que yo me prestara por algo que le dio Hoffmann... Yo dije: ¡Dios mío Ginastera!, Yo había prometido no volver a dirigir y de veras, hice ese concierto y dije: Señor, de veras que cometí un error. Yo sentí, es una cuestión de vibración, uno siente cuando uno no es bien recibido. No sé si fue por la maldición de Ginastera o por la guitarrista o porque ellos creyeron que yo estaba ganando un montón de plata, como veían tanta publicidad y tanta cosa detrás del montaje. Pero yo me sentí mal, y dije: Este es mi último concierto".