| Entrevista al Maestro Benjamín Gutiérrez |
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Se hace un músico |
En la historia de la humanidad ha habido personas que nacen con excepcionales dotes que les permitió destacarse en el arte de la música. Sin embargo estas dotes, esos dones con que la naturaleza tan generosamente ha premiado a algunos, han tenido que desarrollarse a partir de esfuerzo, disciplina y mucho estudio.
El Maestro Benjamín Gutiérrez practica el piano desde la edad de 4 años; su abuela, Doña Rosa Jiménez Núñez, le enseñó en estas primeras etapas de su vida. El nos cuenta: "Todos teníamos que aprender a tocar algo, o a cantar, y ya los que no podían hacer del todo se veían en aprietos, tenían que aprender a recitar o algo, porque el distintivo que había en esa época era: Han las casas tener un piano. En ese tiempo en las casas que tenían un piano se hacía tertulia los sábados, entonces esto era importante. Todos teníamos que pasar por la prueba. Yo empecé a los 4 años, pero no para ser profesional, a ninguno se le permitió ser profesional. El caso mío fue un accidente más bien, yo me preparé en piano con mi abuela, como todos, y hubo un momento en que mi abuela ya no tenía nada más que enseñarme".
Habiendo superado esta etapa, la abuela de Don Benjamín sugirió que lo matricularon en el Conservatorio que recientemente había abierto sus puertas en el Colegio de Señoritas. Allí el joven músico recibió clases del Maestro Miguel Angel Quesada, quien reconociendo un gran talento en aquel muchacho de 14 años, le dijo que debía practicar al menos 3 o 4 horas diarias, o de lo contrario no valdría la pena. Entonces Don Benjamín ingresó al Omar Dengo para cursar la secundaria de noche y practicar el piano de día.
Pronto su profesor notó que su joven alumno debía marchar a Guatemala porque este país estaba más avanzado que Costa Rica en la enseñanza de la música. Consiguió una beca y se marchó allá para completar sus estudios de composición. Regresando a Costa Rica, Don Benjamín pensaba seguir los deseos de su padre y obtener la carrera de Arquitectura, pero el destino tenía otros planes. Don Benjamín nos comentó: "Cuando yo regresé, presenté en el Teatro Nacional la ópera Marianela, yo tenía 20 años e iba a estudiar Arquitectura porque eso era lo que mi papá quería. Todo estaba planificado, pero esa ópera tuvo mucho éxito, porque era la primera ópera que se exhibía en Costa Rica. Muy raro que un muchacho de 20 años, estrenara una ópera y tuve que dirigirla yo, porque el que la iba a dirigir era Arnoldo Herrera, pero resulta que él había tenido un conflicto con los músicos, porque el se había ido a México y había dicho que nosotros, los músicos sinfónicos, éramos unos aficionados, eso lo publicaron en un periódico de México y llegó a Costa Rica, entonces cuando él ya tenía la ópera preparada le hicieron una huelga... Entonces Julio Mata me dijo: "Parate ahí y llevanos el tiempo, nosotros tocamos esto que hiciste". Dirigir una orquesta es como encontrarse a la mujer más bella del mundo... es como un embrujo; yo me paré y empecé, bueno entonces comenzamos, empecé a ver la orquesta y de veras me seguían y ah, Dios mío. Yo me sentí como ya otra cosa. La noche del estreno vino el embajador de Estados Unidos a ver la ópera y me llamó después de la función y me dijo que fuera a la oficina a hablar, me dio el nombre de una secretaria y me ofrecieron ir a sacar una maestría en Boston. Porque él (el Embajador) se impresionó de que un costarricense, que no había estudiado dirección, dirigiera una ópera. Claro cuando yo llegué donde mi papá con la noticia, me dijo: "Bueno andá y sacá esa maestría porque ya eso es Estados Unidos y es otra cosa".
Don Benjamín partió al New England Conservatory of Music en Boston, Massachusetts y obtuvo el grado de Master of Music. |
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