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Los Fantasmas de América Latina
"Viejos fantasmas recorren nuestro Continente"
Víctor Murillo Ortega
vmurillo@racsa.co.cr
Quincena 2, Octubre del 2001
Problemas constantes, recurrentes y similares entre ellos, son los que aquejan a los países de América Latina; y no hemos podido resolver, durante el transcurso de muchos años, cómo superar estos males. Dichos problemas son en forma recíproca, causa y consecuencia unos de los otros, por lo que no se pueden abordar sin una visión global.
Lo que personalmente denomino "la crisis de la democracia", a lo que otros autores denominan "la desilusión social de la democracia electoral". En los años ochenta, en medio de graves conflictos bélicos, sobre todo en Centroamérica, la promesa que se le hacía a la población de los países que carecían de democracia electoral, era que con el establecimiento de la paz y la democracia, se podrían resolver muchos de los problemas sociales que los aquejaban. Hoy en día, a pesar del establecimiento de sistemas democráticos, no se han podido llenar las expectativas sociales y sobre todo las económicas, como se esperaba que sucediera con el establecimiento de dicho sistema en la política electoral. Esto hace que el sistema democrático, como forma de organización social, se debilite, que pierda credibilidad, y que se ponga en entredicho la eficacia de dicho sistema para solventar por lo menos, las necesidades básicas de la totalidad de la población. Esto es un asunto delicado, ya que la población, en forma quizá errónea, pero justificada, podría recurrir a comulgar con otros sistemas políticos no democráticos. Recordemos la frase "no hay hombre libre con el estómago vacío". Centroamérica, en general, sería un buen ejemplo para tal argumento.
Relacionado con el problema anterior, el segundo fantasma sería la pobreza en sí, y la pésima distribución de la riqueza en nuestro Continente. Pareciera que ni las recetas marxistas ni las neoliberales han cooperado para lograr avances en tal sentido. Como lo hace África hoy en día, América Latina debería de implementar sus propios métodos para combatir este mal, a través de políticas autóctonas que serían elaborados por sus propios líderes, ajustados a la realidad latinoamericana y no un arreglo de receta elaborada al otro lado del mundo, por personas totalmente ajenas a nuestra realidad. Este mal aqueja a prácticamente todos los países de la región.
Nuestro tercer fantasma, sería el militarismo arraigado en el Continente, y como consecuencia, el surgimiento de guerrillas en los diferentes países. Dichas guerrillas, van perdiendo cada vez más su ideología política, y se convierten en organizaciones terroristas, de narcotráfico y secuestros. Con el descontento social generalizado en el Continente, ningún país estaría exento de un de un movimiento "revolucionario" de tal índole; sin que esto signifique para nada que los movimientos guerrilleros ayuden a solventar problemas sociales de la población, sino al contrario. Podemos ver el ejemplo claro de Colombia.
La corrupción, como nuestro cuarto fantasma, es un cáncer que devora las entrañas de nuestros gobiernos. Su naturaleza es nefasta y difícil de combatir ya que el gobierno no lucha contra un agente externo, sino contra sí mismo. Estricto control sobre los fondos públicos, la educación, la buena selección de los empleados públicos, y la no-impunidad ante los actos de corrupción son algunas propuestas para combatir este mal. Países como Perú, México y Venezuela son ejemplos claros de esta práctica.
El último fantasma latinoamericano, sería la destrucción del medio ambiente. En ejemplos como Brasil, El Salvador y Costa Rica, se puede ver, cómo la riqueza natural ha sido destruida, y cómo la deforestación, la pérdida del hábitat y de especies en extinción constituyen una triste realidad. Es lamentable, que algunos gobiernos del Continente, de manera errónea, vean la tala y explotación de los recursos minerales como una manera de solventar un poco la pobreza de la población. El débil e ineficaz control de los gobiernos ante las grandes empresas privadas dedicadas a tales menesteres, no ayuda en nada a la conservación del medio ambiente. Estos son los retos para nuestra América Latina.
Víctor Murillo Ortega
Presidente
COLADIC Costa Rica |
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