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UNA CUESTION DE VOLUNTAD

Juan Manuel Delgado Martén

 Quincena 2, Noviembre del 2000

     Mucho se escribe en estos días de los que sucede en nuestra realidad nacional y lo que debe ser nuestra forma de actuar y pensar para enfrentar la realidad que aun cuando es difícil se torna interesante de afrontar, sobre todo por el hecho de que empieza a permear en nuestras mentes la actitud de enfrentar los riesgos y "jugarse el chance".

     En esta oportunidad tengo la posibilidad de plasmar mi pensamiento como lo hace cada día más gente en este país a través de este medio electrónico, el cual por cierto no puede llegar en momento más oportuno a cualquier lugar del planeta, con resultados muy sospechados y por ello inagotables (lo mejor de todo es que lo inmenso e infinito se vuelve familiar). Pues bien es esta una columna de opinión de política joven, se supone entonces que debe ser enfocada con ánimo de construir y no por ello ser benevolente. Con esto quiero dar a entender que tanto yo en este momento como ojalá y todos los demás comentaristas en el futuro nos atrevamos a ir más allá de la ingenua trampa que durante tanto tiempo nos hemos tendido los costarricenses en nuestras mentes de pensar que siempre hay una fuerza paternalmente superior (no me refiero a Dios que aún teniéndolo presente en mis ideas, no lo mezclare en este asunto, al menos en estos términos sencillos), que nos impide construir o proponer ideas de avanzada y ponerlas en práctica por ser innecesarias si se cuenta con autoridades a las cuales les endosamos estas tareas, para liberarnos de nuestras culpas y tener a quien culpar de las derrotas. Desde luego que también procuro evitar el uso de la burla barata, "chota" como "inocentemente" se le llama y que en el fondo esconden celo, egoísmo y envidia si se propone algo coherente para discutir, y ojo que nunca evado la posibilidad del análisis y la confrontación de ideas si estas construyen algo, pero de ahí a serruchar pisos hay mucha diferencia.

     Comencemos entonces dejando claro que hoy por hoy somos muy responsables de lo que pasa en nuestro entorno, de que nos equivocamos sin reconocerlo, de que la crítica ácida y traicionera nos destruye desde hace mucho tiempo, de que tenemos una calidad humana e intelectual que nos permite avanzar más rápido, en fin de que las fuerzas sociales en estos últimos años han aprendido lo suficiente para cambiar nuestras estructuras e instituciones tanto públicas como privadas, ahora muchas personas y con razón no nos gusta el discurso positivista solo por que sí ni la habladuría, así que busquemos estrenar la materia gris y proponer cosas.

     El hecho de que la apatía política haya sido la protagonista de las pasadas elecciones, de que varios partidos emergentes llevarán diputados a la Asamblea Legislativa y que el partido oficial no tuviera mayoría, que varios partidos cantonales se crearan y que en varios casos ganaran uno o muchos espacios en las municipalidades, es algo ya conocido de todos, también que el pueblo se opusiera a la venta de su "querido" ICE (sea por las razones que fuera sin importar aquí si era conveniente o no hacerlo) y que pidiera reelecciones presidenciales y se oponga a las legislativas por la pésima labor de los actuales diputados. Sin embargo esto y otros eventos es reciente en nuestra contemporánea historia (al menos en las pasadas dos décadas). Puede ser que sea un aspaviento popular y que sea un comportamiento algo cíclico (ALCOA) que se olvida, pero el hecho de que estemos dentro de la aldea global, de que nos invadan con tecnología, que nos entre el consumo masivo y veamos y comparemos los estilos de vida de otros países desarrollados, nos están haciendo ambiciosos, esto en el buen sentido de la palabra. Quiero decir que la gente puede empezar a suponer (parece tonto pero no se hacía) que los partidos políticos son nada más que estructuras cerradas que impiden el desarrollo de todos excepto las argollas. Puede suponer que el camino para cambiar esto es traer líderes preparados con una calidad humana superior y con vocación de servicio y deseos de prosperidad, y que aún los que no tienen esos atributos pueden ayudar boicoteando las élites nocivas y demostrar que no necesitamos desear una sociedad Norteamericana para alcanzar la felicidad ni tampoco derrocar a todos los gobiernos habidos y por haber con discursos encendidos y falsas ideologías comunistoides que fabrican los demagogos bronqueros que por su discurso recalcitrante no tienen cabida más que en grupos radicales minúsculos. Veo claramente que el impulso es más fácil ahora para poder romper cúpulas partidarias que hace treinta o veinte años o cincuenta ¿por qué? Sencillamente por que aún las personas más sencillas tienen una identificación con algún medio que reta su capacidad de razonar su entorno, sin importar lo pequeño que sea su cuestionamiento. Claro que aún existe gente que se ciega por caudillismos, amiguismos y favores y sí, son aún la gran mayoría, sin embargo estas personas pueden por su escepticismo convertirse en utilísimos si se les sabe encontrar.

     Cierto que hay un escepticismo total y una falta de motivación horrible en la gente, y no se cree en políticos (pero igual se vota aún) y esas cosas. Lo cierto también es que al conducir a la gente a cuestionamientos constantes y escalados de los sistemas de organización social, se pueden encontrar alternativas, sobre todo porque al tico le gusta llevar la contraria y no acepta que pierde o se equivoca como ya dije, por ello antes de encontrar la humildad que se da luego de involucrarse fuertemente con algo o alguien y no poder obtener lo que se quiere, deberá confrontar como adolescente rebelde a los sistemas que no le parezcan. Con ello jamás daré pie a la posibilidad de violencia o desorden, por que desde luego que el proceso lo debe iniciar gente pensante e intelectual que tenga madurez para ver las consecuencias de sus actos, aun que es bien sabido que en la historia gran parte de las revoluciones fueron iniciadas por los intelectuales.

     Por otro lado programas de liderazgo social, sobre todo juvenil estudiantil y universitario son la semilla de nuevos pensadores y futuros gobernantes con clase y sensibilidad, sabiduría y por que no, carisma. Generación de proyectos sencillos, foros, debates, publicación de columnas, dan trabajo en equipo, nos enseñan a trabajar en equipo (otro mal muy nuestro es que o sabemos trabajar con otros pues somos sumamente individualistas) y nos desinhiben para salir a la luz pública a formular nuestros planteamientos atrevidos y cuestionantes, pero serios y llenos de sentido. Si yo puedo hoy escribir un artículo con mis inquietudes (y aún siendo sujeto de muchos errores a la hora de plasmar correctamente mis ideas por inexperiencia) y logro que otras personas hagan lo mismo, será mucho más sencillo encontrar puntos de conexión incluso con personas que no coincidan en nada con mis planteamientos, el hecho de disentir acerca más a una verdad absoluta por cuanto agotamos las variables posibles de un asunto.

     Para concluir con una visión positiva de nuestro panorama actual, seamos en primer lugar francos con nuestras fortalezas y debilidades y aceptemos que nuestra natural habilidad muy propia del costarricense nos permite si aprendemos a trabajar en equipo y a reconocer las virtudes de los demás y además incentivarlas, a descollar en América Latina y el mundo como una Nación inteligente, madura, prudente y humanista.

     El hecho de analizar problemas no es nuevo ni realizar diagnósticos tampoco, pero sí lo es la disposición y la generación de soluciones inteligentes que son propias de nuestra realidad, idiosincrasia y cultura, basadas en nuestra particular historia de crear nuestras sociedades forjadas en medio de grandes dificultades y carencias, pero con ingenio y prudencia. Basados en nuestro convencimiento de luchar, sigamos creando espacios, por eso les invito a crear, a pensar y ser constructivos sin ingenuidades.

     Por último saquemos la actitud y disciplina suficientes para no tolerar lo que nos dañe, dispuestos a arriesgar por lo que nos interesa y romper las estructuras paternalistas que a pesar de ser tan dañinas mantienen nuestras pobrezas mentales, las tolera y fomenta, crean falsas soluciones al querer ayudar otorgando dadivas o limosnas, creando la mentalidad del pobrecito sin chance de surgir. Sugiero que dejemos de sentir lástima, por que aún las personas con los obstáculos físicos más fuertes pueden y piden chances para realizar cosas normales, y ejemplos hay todos los días, pero solo nos asombran y nos parecen imposibles de repetir por otros. Los logros de grandes costarricenses en todos los campos de la vida nos confirman que al romper las ataduras mentales, nada nos diferencia de cualquier gran país o nación, y si para algunos lo que digo es utópico, solo puedo decir que si algo no se comparte, con el mismo rigor científico que se puede diagnosticar se puede curar, y yo soy de los que sé y puedo curar, y ¿usted?

 
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Perfil del Autor

Juan Manuel Delgado Martén, nació en San José el 12 de febrero de 1977. Su interés en la política inició muy temprano, cuando se desempeñó como presidente del Colegio Nuestra Señora de Sión en 1993. Posteriormente ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica y allí participó activamente como Delegado del Tribunal Electoral Estudiantil Universitario en varias elecciones de la FEUCR y fue Representante Estudiantil ante la Asamblea de Facultad. También es miembro de la Federación de Estudiantes de Derecho de Centroamérica y del Programa Universitario de Liderazgo Social, PULSO, del Instituto Costarricense de Estudios Políticos. En el ámbito de la política nacional, ha sido presidente de la Juventud Socialcristiana de Moravia. En la actualidad es egresado de la carrera de Derecho y trabaja en el Bufete Delgado y Asociados.

 

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