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El tiempo, la medida de este en segundos. Las horas, divididas en minutos, no cambian. Son determinaciones a las que el ser humano ha llegado y las mantiene por mucho tiempo; le dan resultados que desembocan entre otras cosas, en un proceso de comunicación, al igual que otras utilidades. Estas se comportan como puntos de referencia que le dan continuidad a la vida, y ponen límites para muchas cosas. Pero en realidad ese no es el punto de discusión que se desea plantear, pero si nos servirá para referencias posteriores.
Lo que sí nos llama la atención es como nosotros los seres humanos, nos olvidamos de los puntos de referencia que la sociedad ha creado y que por diferentes razones los dejamos en el olvido. Uno de ellos es, en nuestro medio, sin lugar a dudas LA SABANA, la cual ahora en la nueva "nomenclatura" se le denomina PARQUE METROPOLITANO LA SABANA. Sí, este si que es, un verdadero punto de referencia, tanto para los adultos mayores como para las nuevas generaciones. Ella juega el papel de orientar y de referir a las personas hacia diferentes direcciones del área metropolitana. Otro es el que jugó en el pasado y lo es en la actualidad como el mayor centro de recreación, actividad física y deportiva, en sus diferentes modalidades. Si LA SABANA, no debe cambiar su objetivo. No cuidarla, cerrándola o quitándole pedazos o pedadasitos la harán cambiar en toda su esencia. Por ello el legislador de turno consideró que debería protegérsela por medio de una ley, en la cual se resguardara lo que esta tiene y se le protege de nuevas construcciones, edificaciones o cerramientos de sus espacios ya fueran estos de carácter temporal o fijo (Ley 7361, Protección Parque La Sabana Padre Chapuí del 25.11.93). Esta ley dichosamente al igual que los minutos, las horas y los segundos no ha cambiado. Pero parece que si ha cambiado la opinión de quienes tienen la obligación de protegerla y hacer cumplir la ley aludida.
En los últimos días un circo se instaló frente al estadio nacional. Tanto la contaminación ambiental, de olores y ruido hacen que La Sabana como un inmueble publico de todos los costarricenses, se vea disminuido en su capacidad de aportar cosas significativas a la higiene corpórea y mental de las personas que la utilizan para hacer sus actividades, así como también afecta al bienestar general que la misma debe estimular en lo referente a su entorno y aspectos ambientales. Situaciones que dicho sea de paso, además se ven altamente perjudicadas por la gran cantidad de ruido generado por los vehículos que circulan alrededor de esta, sumándole la contaminación por sustancias producto de los mecanismos de combustión de los automotores (llámense gases, humo o de la forma más sofisticada que se encuentre, que al final todos son contaminantes y destructores del ambiente). Por supuesto que el bienestar general se ve afectado por ese cerramiento que esta ahora parece ser temporal, impide el libre transito por La Sabana que es otro de los aspectos que trata de proteger la ley precitada.
También estamos enterados que el Museo de Arte Costarricense de nuevo pretende apropiarse del espacio ubicado detrás del edificio actual, cerrando el paso a este por diferentes sectores. En el pasado reciente, por ahí de 1998, hubo un intento similar, pero no alcanzaron a satisfacer ese intento, ya que el Consejo Nacional de Deportes se opuso rotundamente, aspecto que fue apoyado en esa oportunidad por el recurso presentado ante la Sala Constitucional por parte del diputado de ese entonces, Lic. Gonzalo Fajado.
La protección a La SABANA , no es caprichosa, poco a poco se puede acabar con un inmueble que es, el más grande de los pulmones que la capital tiene. La agresión que vive nuestra sociedad no es solo la física que niños, niñas y sobre todo, sufren las mujeres, producto de la violencia en el hogar y en las calles. No, hay otro tipo de agresiones y una de ellas es la que la misma sociedad hace contra ella, convirtiéndose prácticamente en su propio depredador. Con ello queremos decir que al afectarse a esta instalación en la forma que sea, sé esta agrediendo, lo mismo se hace con los usuarios de ella. Sin embargo, LA SABANA surge siempre como aquella que tiende la mano; tenemos que cuidarla, tenemos que engrandecerla, tenemos que embellecerla, pero tenemos que cuidarla también, para que poco a poco, no se le quiten esos pedazos que en el futuro van a representar los espacios que los ciudadanos de este país requerimos para hacer actividad física, para movernos en un mundo que cada día pareciera estar más anquilosado, más sedentario. Que el Museo de Arte puede y debe coexistir con La Sabana claro que si, pero no yendo en detrimento de esta.
¿Dónde están "los amigos y amigas " de La Sabana que la defendieron antes? ¿Dónde está el Presidente del Colegio de Periodistas que en el año 96 levantó la bandera para defender La Sabana de un "cerramiento provisional", con lo cual se evitó se realizara en ella una actividad que la dotaría de recursos económicos y materiales para su mantenimiento? ¿Dónde está El Diputado, que intervino en ese mismo año, e interpuso un recurso "para proteger" a La Sabana, amparándose en lo que dice la Ley 7361? ¿Dónde está la intervención de la Defensoría de los Habitantes que "también" en aquel momento se manifestó en pro de defenderla?
Insistamos, hoy tenemos la misma circunstancia de años anteriores. ¿Que hacen las "instituciones" responsables, para cuidar La Sabana?. ¿Que están haciendo los usuarios, los amigos y amigas de este parque? ¿Será que las circunstancias son otras? ¿Los valores han cambiado tanto, que ya no nos interesa lo que se hace en detrimento de esta misma sociedad?. Como decía líneas más arriba, aparecen nuevas formas de agresión y dentro de ellas las que van contra el ambiente, como sucede también en la Península de Osa, y a los Ticos no nos interesa. ¿Doble moral? Sí.
¿Quién responde por todo esto?... La Sabana esta sitiada...
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