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Al iniciar un nuevo año, se presume de antemano, que abra cosas nuevas las cuales permitan vislumbrar perspectivas hacia un cambio, o bien darle continuidad con nuevos bríos a los planes que se habían trazado.
Si hablamos de fútbol, esto desde hace por lo menos doce años no sucede. Las condiciones de trabajo, no permitían encontrar esas variables que indicaran un cambio o al menos un ajuste de las actividades tanto de la propia Federación Costarricense de Fútbol, como de los equipos en sus diferentes ligas. Ese panorama aun en los momentos actuales esta haciendo mella en la mayoría de los equipos, principalmente de la primera división; donde la banca rota se ciñe, como "Espada de Damocles", limitando los esfuerzos de cambio que algunos clubes están haciendo. Uno de ellos el Deportivo Saprissa, está sumido en penurias que lo hacen trastabillar en lo deportivo y lo convierte en términos reales, en otro equipo, pero de un nivel competitivo muy diferente, a la Liga Deportiva Alajuelense. Evidencia de ello fueron los once puntos de distancia que esta ultima les sacó a sus inmediatos seguidores, en el recién concluido torneo de apertura. O sea hay que hablar ahora de dos tipos de equipos, Alajuela y los demás. Este panorama que pareciera dejar de lado a los "manudos", los afecta también a ellos. Porque la competencia es la que hace fortalecer la calidad, pero lo cierto es que, la competencia desigual hará indiscutiblemente en este equipo un deterioro de su calidad competitiva, la cual podrá superar en el tanto y cuanto los resultados económico-deportivos le sonrían.
Este panorama que pareciera ser sombrío y en verdad que lo es, pone a nuestro fútbol en una verdadera encrucijada; de la cual podrá salirse, si se produce un cambio, sobre todo al nivel de los equipos, no solo en su estructura organizativa en la cual se incluya la económica sino en la cultura mental y de actitud de los dirigentes. ¿Porque esto? Se ha dicho hasta la saciedad que los clubes no tiene dinero, pero si ve que contratan jugadores por sumas las cuales no vamos a calificar, pero si decir que la capacidad de los ingresos es superada por los egresos. De esta manera no hay "empresa" que aguante. Unicamente se piensa en pagar, ¿pero cuanto se invierte? En la capacidad de inversión está la clave del éxito, y este radica en la posibilidad de alcanzar a futuro mejores condiciones y dejar de lado la cultura de vivir como se dice popularmente, "a coyol quebrado coyol comido". Otros aspectos que influyen en la banca rota es el doble papel que juegan algunos directivos. Se les nombra para eso y de pronto aparecen sugiriendo en el mejor de los casos e imponiendo en otros a jugadores que a su criterio deberían estar en el equipo. Y el entrenador o director técnico se ve "acosado" permanentemente, distorsionando así su atención sobre lo técnico con las consecuencias en el rendimiento deportivo, naciendo luego las dudas sobre la calidad de este, llegándose luego la conclusión de "echarlo".
Así las cosas y retomando lo planteado, en las líneas iniciales, quizá sí estemos en la posibilidad de retomar, muchos posibles cambios en el fútbol nacional. Esto sustentado en que, a diferencia de los años anteriores la "Selección Nacional de Fútbol" se encuentra en un proceso eliminatorio donde las posibilidades son bastantes para poder asistir al campeonato mundial del 2002 en Corea-Japon. Esto podrá deparar muchos recursos económicos que podría darles a los equipos ahora quebrados un respiro importante, para que salgan al menos a flote. Sin embargo se requiere para ello una planificación a corto y mediano plazo que facilite obtener esas meta. Los equipos no pueden seguir solo pensando en el campeonato y apenas darle a la selección un pequeño espacio para su preparación.
Lo cierto es que hay que extremar el sacrificio para alcanzar lo que se desea. No se puede dejar al azar lo que venga, porque el resultado es posible que sea catastrófico. Se puede asegurar la clasificación dándole las máximas posibilidades de entreno y preparación al equipo nacional. Si se sigue con el campeonato, los partidos de fogueo, preparando los seleccionados lo que finalmente se tendrá es un equipo descalificado, los clubes en la ruina total y además los jugadores saturados en la parte física y mental, acortando así sin "querer", su vida útil como jugadores asalariados y no tendrán estos luego como mantener las familias, porque no se le podrá pagar sus pretensiones, ni cumplir con el mínimo de demandas y sus necesidades.
Si lo nuevo nos da mucha esperanza de cambio, la actitud de cambio debe ser abierta sin restricciones. Este año es promisorio de buenas intenciones, en las cuales debe conjuntarse diferentes profesionales tanto nacionales como extranjeros para sacar adelante el proyecto, pero dándole una participación mas que significativa a los profesionales costarricenses, médicos, sicólogos, nutricionistas, ortopedistas, abogados, quiroprácticos, economistas, deportólogos, entrenadores, preparadores físicos; que en un solo enjambre puedan contribuir a elaborar un gran proyecto nacional de cambio del fútbol. Estos muchachos que jugaron el seis de enero recién pasado y su entrenador, nos han puesto de nuevo entusiasmados, casi eufóricos por el gran entusiasmo, sacrificio y calidad para resolver la situación que nosotros mismos los ticos habíamos creado, solo en equipo, haremos que "lo nuevo", sea una realidad inobjetable.
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