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SOBRE LA VIOLENCIA EN LOS ESTADIOS

UN ENFOQUE

Jorge Antonio Muñoz Guillén

jorge@tiquicia.com

 Quincena 2, Noviembre del 2000

 

     El tema de violencia en los Estadios, se viene abordando desde años atrás en éste y en otros países. Aquellos no sólo con más experiencias, sino que también con ribetes más dramáticos. 
En Costa Rica, este fenómeno social no se ha tratado con la seriedad y rigurosidad del caso, pese a que estamos en los albores de ellos y se evidencian hechos que dentro de su complejidad y componentes muestran sus primeros signos que señalan, de no tomarse medidas drásticas y oportunas situaciones que lamentar mayores, a la muerte ocurrida recientemente de un joven aficionado. 

     Esto debe generar la necesidad permanente de entender el fenómeno, estudiarlo y abordarlo. Para iniciar con ello es conveniente profundizar un tanto sobre el significado de la agresividad y la violencia. Se cita por varios autores entre ellos "Jacobos y colaboradores" (Revista Nature 1965) Ferreira Moyano (Cerebro y Agresión, ediciones Nueva Versión, 1972), "que el fenómeno de la agresión está motivado por factores hereditarios específicos y estructuras del sistema nervioso central. Otros señalan influencias sicológicas y culturales, así como también por aprendizaje de modelos sociales". Se señala a la violencia en sí misma como manifestación abierta y desnuda de la agresión"

     Otros indican que la agresividad es propia y consustancial al animal y a los seres humanos. Mientras que la violencia es exclusiva de los seres humanos y en general de algunos en particular; está dentro de la contradicción de darse en el ser humano y distinto a éste, en cuanto que es la negación de la razón o incapacidad de la razón para arreglar problemas. Es algo así como lo contradictorio del ser humano, que sea su propio y mayor depredador, contamina, maltrata el medio donde habita el único "ser Racional" sobre la tierra, ¡contradictorio no!

     Se puede agregar que la misma naturaleza de los deportes, hacen que estos se enmarquen dentro de la hipótesis de que su práctica podría engendrar violencia. Todo aquello que signifique enfrentamiento cuerpo a cuerpo, de "esa lucha" que se genera, podría revertirse para los que los ven o son espectadores, en un espacio donde se engendren pasiones que van más allá de la "lucha" que los exponentes representan en el campo de juego. Algunos pretenden reflejarlo en si mismos y lo extrapolan en agresividad o bien en violencia contra los que están a su alrededor.
Se suma a lo anterior, lo que algunos estudiosos señalan, (así lo hace el Consejo Europeo en el estudio elaborado por el Consejo Iberoamericano del Deporte), sobre la opinión que genera la sociedad de ella misma.

     Algunos ven en el deporte la posibilidad de cumplir con muchos de sus anhelos, digamos que habría algunas frustraciones previas, que se ven insatisfechas y acrecientan su inestabilidad emocional. La espera con ansias del día del partido, para canalizar toda la presión que genera el trabajo, el estudio o bien el vaivén de la vida y contrapuntado con el ambiente que rodea "el partido"; esa persona al no poder canalizar sus expectativas, al final estalla y sus motivaciones "conscientes o no" lo llevan a la violencia. De este estudio aludido del "Consejo Iberoamericano del Deporte sobre la violencia en los estadios y en específico del Fútbol", se extrae el papel que juegan los medios de comunicación social. Algunos de ellos con menor o mayor grado de influencia, publican o difunden las expresiones del dirigente contra dirigente, de jugadores a jugadores, de jugador a dirigente y en otras oportunidades los hinchas participan en los medios de comunicación, para alegrar a sus contrarios deportistas, dirigentes o aficionado.

     Otra situación que puede ser discutible es la presencia de la policía. La ausencia o la presencia masiva de ésta, puede provocar situaciones de riesgo, no sólo por el control que debe darse del público, sino porque con un número excesivo de éstos puede generar problemas de coordinación. 
Este asunto en otros países es atendido de diferentes maneras y pareciera que no hay un patrón general. Es más, estos policías tienen grupos especializados, -lo que no sucede en nuestros medios- donde hay equipos formados para labores de investigación, de inteligencia, análisis de videos sobre el comportamiento de los espectadores y otros. Por supuesto, en las acciones que éstos siguen, no están solos, sino que las combinan con policía de grupos privados pagados por los mismos clubes.

     Sobre el comportamiento de los jóvenes en los estadios algunos autores hacen sus manifestaciones. Por ejemplo: J. Clarke (1978) sobre la teoría de "estilos subculturales", indica que: "el vandalismo en el Fútbol debe entenderse como una intervención social simbólica en el caso de los jóvenes, en un intento por desarrollar un sentido de identidad diferencial. Algunos de ellos adoptan formas violentas como maneras de expresar entidad grupal".

     P.Marsh (1978) Etólogo y Antropólogo sostiene "que la violencia en Fútbol es una violencia ritual". Este autor al analizar los gestos, gritos, canciones, etc. Concluye que todo ello es para afirmar la pertenencia significativa a "microculturas".

     Con estos dos últimos aspectos se quiere señalar que, el manejo de grupos es tremendamente complejo, sobre todo en este caso donde las manifestaciones de ellos pueden desviarse ante un determinado estímulo, a reacciones negativas.

     Entonces, si señalamos la cantidad de variables que inciden en la violencia como las citadas, ¿bastará sólo con tener más policía en los estadios o cuidando las calles aledañas?

     ¿Bastará con tener más seguridad pública o privada para contener a los grupos organizados o no, en el momento de su desenfreno?

     ¿Será suficiente el cateo al ingreso a los estadios, para evitar que introduzcan objetos peligrosos que puedan herir a espectadores, dirigentes, árbitros o jugadores, cuando en realidad una sola palabra irrespetuosa o un gesto obsceno, puede desencadenar la furia?

     ¿Es suficiente el hecho de pedirle a los locutores, comentaristas de la prensa escrita y televisiva que moderen sus apreciaciones, que podrían exacerbar los ánimos, si los seguidores o fanáticos de los grupos organizados con sus conductas poco edificantes, pueden convertir un estadio en lugar de pleito y de conflicto?

     ¿Bastará también con pedirle a los jugadores o deportistas, que se dediquen únicamente a jugar limpio (Fair play), cuando la dirigencia se encarga de tomar determinaciones que van en contra de su propia salud y no tienen los momentos de descanso, para bajar su fatigante sistema de entrenamiento y competencia?

     ¿Será suficiente pedirle al aficionado, que asista al estadio y que se "comporte adecuadamente" si le cobran precios altos, dándole un mal espectáculo y que además de eso, las retribuciones económicas que reciben sus ídolos, superan con creces el propio salario de este aficionado, el que apenas le permite apenas sobrevivir?

     ¿Podemos pedirle a un aficionado, espectador, seguidor de un equipo, que se comporte adecuadamente, cuando la violencia puede estar en su misma casa, donde se agrede a lo mejor a niños, mujeres o los programas de televisión y cine, que proyectan en muchos casos escenas violentas y lo incitan a ella.

     No, posiblemente no estemos de acuerdo en lo que sucede adentro y afuera de los estadios, pero es evidente que lo único que tenemos ahí es la manifestación más clara de toda una sociedad, que requiere replantearse mucho más cosas.

     El deporte por sí no es un símbolo de agresión ni de violencia, estos seres humanos que poblamos la tierra, hemos convertido el entorno de éste en un verdadero manicomio y ahí tenemos las consecuencias. El Consejo Iberoamericano clasifica por su orden y peso los factores que promueven la violencia en el deporte: 1) Grupos de fanáticos. 2) Declaración de jugadores. 3) Medios de comunicación social. 4) Frustración social. 5) Declaraciones de dirigentes. 6) Connotaciones políticas y económicas. 7) Infraestructura inadecuada. 8) Criterios de los árbitros. 9) Ingesta de alcohol. 10) Agrupamientos humanos. 11) Ausencia ineficacia de los contingentes policiales. 12) Sociedad maleducada y otros.

-Violencia en el deporte-reflejo de la sociedad-

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Jorge Antonio Muñoz Guillén

Nacido en la cuidad de San José en 1944, casado.
Profesor graduado y Licenciado en Ciencias de la Educación con énfasis en Administración Educativa desde hace 28 años en  la Universidad de Costa Rica.
Encargado actual de la Unidad del Deporte Competitivo de la Universidad de Costa Rica.
Entrenador de equipos de fútbol de la UCR: Campeón Juvenil 1971 y Campeón Nacional de Segunda División 1973.
Miembro del Consejo Nacional de Deportes 1975- 1979, 1986-1990, 1994-1995.
Director General de la Dirección General de Educación Física y Deportes. Administración Figueres 1995-1998.
Miembro del Comité Ejecutivo de la Organización Deportiva Universitaria Centroamericana y del Caribe ( ODUCC )
Miembro de la Comisión de Control de la Federación Internacional del Deporte Universitario (FISU)  1992- 1994

 

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