“I Parte:
la preparación”
Ser un maestro o una maestra en una determinada área, representa
una acción y una expresión, que muchos señalamos como algo muy querido,
porque nos remonta a nuestras épocas de la niñez.
Ahí encontramos a esa persona que por un
virtuosismo, quizá en algún momento hasta mágico, al margen de
lo que se aprendiera en el hogar, fue el forjador o forjadora de las bases
de nuestro futuro. Quien no recuerda con cariño a su maestra, o al maestro que
nos tendió sus brazos para abrigarnos, no solo con sus sentimientos, sino
que también, en las alas del
conocimiento y de inculcarnos el respeto, a nuestros compañeros, compañeras
y para todos los demás.
Algunos quizá no aquilataban en su verdadera dimensión a ese
maestro o esa maestra, pero existía un reconocimiento.
Este de daba desde
reconocer sus dotes personales y las del
conocimiento que ponía a
nuestra disposición.
El ser maestro o maestra implica, también estudio, entrega,
sacrificio, valentía, capacidad que no llega hoy, sino que el mañana era
un peldaño, que formaba parte de la escalera
por la cual transcurrimos y ascendimos cada día.
En ese subir también encontramos obstáculos, pero la sabiduría
de seguir estaba en saber dar un paso atrás y volver a redimensionar el
horizonte, para alcanzar la meta deseada.
Con lo anterior justifico el porque les llamaré el maestro
Francisco y la maestra Claudia ( Francisco Rivas
y Claudia Poll ), quienes han puesto al país en los sitios más altos del deporte mundial . Ellos han pasado por ese tamiz por el cual muy pocos pasan.
Ser campeón o
campeona mundial, el haber alcanzado dos medallas de bronce e inclusive
una de oro, en los juegos olímpicos;
los pone en la palestra, en el podio de la elite del mundo que pocos lo
han logrado.
Ambos como todos los maestros y maestras, tenían su
“librillo”. ¿ Cuál? Su
plan de entrenamientos del cual muchos hablan que lo tienen, pero en el
balance diario no se ve y menos lo alcanzan. En este ( en el plan ),
se deben indicar una serie de aspectos que faciliten el éxito y
que son vitales tenerlos presentes. Presencia que en el caso de los
maestros, se constituyó en el instrumento del triunfo Cuales pueden
ser los elementos que lo pueden componer.
La planificación del entrenamiento, se organiza entre otros
documentos a partir de un plan escrito y un plan gráfico.
En ellos se reflejan (partiendo que ambos se complementan), los métodos,
los medios, la clasificación, y los controles con los que se pretende
obtener el resultado. Se
define en primer lugar los objetivos competitivos propuestos, desglose de
actividades, contenidos, recursos y otros de tal forma que el deportista
al recibir o hacer su programa de entrenamiento, esté debidamente
argumentado en el mismo, porque implica y simplifica a la vez un
conocimiento determinante y profundo de su ser. Además de manera resumida
este plan debe contener:
-
Análisis del macrociclo anterior –sobre los éxitos o de porqué
no se dieron –
-
Valoraciones del nivel de preparación del deporte esto atendiendo
sus componentes fundamentales.
-
Fecha de inicio y fin del macrociclo y del objetivo fundamental de
cada componente de la preparación del deportista, -físico, táctico, técnicamente-
considerando aquí variables, de fuerza, velocidad, resistencia,
flexibilidad y otros.
-
Determinación de los periodos y las etapas.
El tiempo de duración y la cantidad de horas.
-
Relación de los macrociclos, sus tipos y objetivos.
-
Porcentaje de incrementos de las cargas de trabajo, en relación
con el año anterior.
-
Cronograma de actividades fundamentales – teórica, charlas,
excursiones, pruebas médicas, sicológicas.
-
Competencias preparatorias y objetivos de estas.
-
Cantidad de horas disponibles por semana, contemplando las sesiones
dobles, triples – así como
el volumen total de horas (diarias, semanales, mensuales).
-
En fin hay que indicar que no se puede ni se debe planificar el
entrenamiento deportivo para un año. este se extiende ya a ciclos mayores
– Se pasa por diferentes etapas y cada una de ellas tiene un valor según
corresponda a la intensidad de la preparación que se haya diseñado.
La competencia misma le indica al
entrenador y al deportista, los ajustes que debe hacer al plan para
alcanzar el objetivo deseado.
Es así que tenemos en Francisco
al que forja, el que tiene la capacidad, el dominio, el ingenio, la
autoridad, para traducir la teoría en realidades evidentes.
Solo el pudo tener la intuición, con base en los mecanismos de
control y evaluación del esfuerzo que se requiere para alcanzar el éxito.
Pero ese maestro para que actúe como tal debe tener a quien guiar,
aquí orientar. Esta alumna
por lo tanto debe tener, destrezas, habilidades, competencias para poder
alcanzar los éxitos que se tienen programados. La simbiosis del maestro y
la alumna se forja en el conocimiento diario, en el análisis permanente,
en el estímulo y en el entrenamiento adecuado, surge así la campeona.
No solo aflora el éxito
de lograr el primer en su competencia con otras, sino a superar sus
propias metas. Ella también
va transformando sus habilidades en aspectos más tangibles.
Su sensibilidad aumenta con el proceso de entrenamiento y la lleva
a convertirse ella misma en una maestra.
El manejo de su potencial, los impulsos en las piscinas, el drama
de la competencia, el estrés de la lucha diaria, el empeño por superar
metas con el tiempo se han modulado y modelado de tal manera que, cual
mejor maestra empieza el manejo de ella misma, sustentada en una sola
base, una excelente preparación y una aplicación de los principios del
entrenamiento, que cual maestro Francisco y Claudia lo han llevado de la
compleja teoría a la temeraria y siempre incierta práctica, donde solo
el maestro y la maestra han sabido llevar y dictar una clase al mejor
claustro del mundo.
En la
continuación de este tema abordaremos la excelencia y la maestría
deportiva como el elemento envolvente y determinante del éxito de “los
maestros”. |