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Un Nuevo
Congreso
Lic. Raúl Francisco Silesky Jiménez
rsilesky2000@yahoo.com
Jueves 2 de Mayo del 2002
Después del 3 de febrero los costarricenses
esperan ver el surgimiento de una nueva Asamblea Legislativa. Como
pocas veces se tiene una oportunidad, muy valiosa, para mejorar la
imagen del Parlamento a partir del 1 de mayo, ya que la población
tiene esperanza en los nuevos diputados. Sin embargo, el cambio no
será ni rápido, ni fácil y en esto hay dos escenarios que requieren
una acción inmediata.
En lo interno uno de los problemas de la Asamblea
Legislativa es que los diputados llegan a administrar en vez de
dedicarse a legislar. Es necesaria una Asamblea donde se delimite,
con claridad, la injerencia del Directorio Legislativo en las
decisiones administrativas. Ya que es tradicional ver miembros de
ese importante órgano repartiendo espacios en los parqueos o
interviniendo en el procedimiento para nombrar o reasignar personal,
con el fin de ayudar a sus partidarios. Se requiere una
Administración con autoridad, atribuciones y el respeto necesario
para poner orden.
Con una Administración más fuerte y el apoyo
efectivo de los legisladores será posible evitar el desperdicio o el
despilfarro de los fondos públicos en comidas, vehículos, viajes,
remodelaciones innecesarias o consultorías fantasmas.
Sin embargo, se debe ser justo y en esta tarea de
limpiar la casa, los demás Poderes de la República también deben dar
el ejemplo: el Judicial con su Sala IV y el Tribunal Supremo de
Elecciones, el Poder Ejecutivo con sus Autónomas y el Poder
Legislativo con su Contraloría y Defensoría.
En lo externo, se requiere de una institución que
resuelva con más agilidad los asuntos que los mismos legisladores o
el Poder Ejecutivo presentan a conocimiento de los 57 diputados.
Aunque, si somos sinceros, lo que aprueben los diputados no será
suficiente ni bueno para algunos sectores, sino se hace lo que ellos
quieren: privatizar instituciones públicas rentables, debilitar la
banca estatal o abrir el mercado indiscriminadamente.
Una nueva Asamblea Legislativa será posible, sin
la interferencia de intermediarios que asimismo se dicen representar
la opinión pública, cuando se dé una transformación en el quehacer
de sus actores por medio de procedimientos más expeditos y se
desarrollen instrumentos interactivos de comunicación entre la
Institución y los ciudadanos.
Además, es necesario impulsar programas
educativos profundos y permanentes, desde la primaria, sobre los
partidos políticos, la formación de la ley, la dinámica y el rol del
Poder Legislativo. Solo de esta manera se comprenderá la importancia
del proceso que permite forjar las leyes en el país, por medio del
consenso y el acuerdo entre las partes. Más que la cantidad, el
énfasis en el campo parlamentario debe ser la calidad y la
trascendencia de la legislación que se produce.
Los demócratas tenemos dos compromisos. Primero,
apoyar la construcción de una sociedad donde todas los individuos y
sectores dignifiquen la acción política e inculquen el valor e
importancia de las instituciones republicanas. Y, segundo, usar
todos los medios disponibles para fomentar el interés y la
participación ciudadana. Hacer lo contrario es atentar en contra del
sistema y socavar la democracia. |