|
Cardenal
Oscar Andrés Rodríguez
Vehemente llamado hacia la integración y la paz centroamericana
Elizabeth Badilla
ebadilla@funpadem.com
Miércoles 20 de Febrero del 2002
“Tenemos que educarnos en la
reconciliación. Quedan todavía en Centroamérica muchas heridas no
sanadas, mucha ira, odio y rencor. Debemos educarnos para la paz.
Educar para la paz significa abrir puestos de trabajo. Significa
ganar menos de lo que se piensa, pero ganarlo en paz. Significa
trabajar con mayor calidad lo que se produce y producirlo en paz.”
Con estas palabras el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez resume su
posición frente a los esfuerzos de integración centroamericana y la
consolidación de la paz luego de muchos años de conflictos armados
en la región.
Ese mensaje lo expuso durante el acto en
que le fue entregado el Premio José Ma. Castro Madriz, que otorga la
Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología radicada en
Costa Rica.
El documento “Paz e integración en
Centroamérica” del Cardenal Rodríguez fue publicado por la Fundación
del Servicio Exterior para la Paz y la Democracia (FUNPADEM) como
parte de la Colección “Temas para la Centroamérica del Siglo XXI”,
además está disponible en nuestro sitio web
http://www.funpadem.com/publica.html
En este documento, el Cardenal Rodríguez
hace referencia a la integración centroamericana, la paz, la
política y la globalización.
Integración centroamericana
Con palabras sencillas y directas, el
Cardenal Rodríguez, de origen hondureño, propuso comprometerse con
la integración del Istmo pues de lo contrario la globalización
terminará devorándonos si nos encuentra divididos. A su criterio si
no hay razones para la integración es preciso crearlas por
exigencias de la supervivencia.
Según dijo los centroamericanos debemos
reconocernos a nosotros mismos ya que los esfuerzos por la
integración pueden resultar un fracaso si los hombres y mujeres de
la región “no terminamos finalmente de reconocernos unos a otros y
valorarnos como hermanos”.
La política
A su criterio, la política existe para
realizar el bien común, el poder, es un instrumento para alcanzarla
y cuando se llega a definir el bien común surgen de inmediato los 6
desafíos básicos: salud, alimentos vestido, vivienda, educación y
empleo para todos.
Luego de satisfacer esas necesidades,
considera, deben seguirle metas tan importantes como la libertad y
la participación. Para este misionero católico, esa libertad no se
justifica separada de la justicia social. Ambos procesos, el de la
satisfacción de las necesidades básicas y el progresivo desarrollo
de la libertad deben darse en paz.
La paz
¿Vivimos en paz en Centroamérica? Se
pregunta, y se responde que si bien los conflictos armados se
silenciaron, la región aún camina hacia la paz. Considera que la paz
no puede fundarse sobre una falsa retórica ni sobre una palabrería
fácil. “ Quien dirige la paz debe decir siempre la verdad. No hay
paz que crezca sobre el terreno de la mentira. La paz sólo crece
donde hay justicia social. La paz nos otorga el derecho al pan
nuestro de cada día. La paz requiere un amor profundo por la
libertad. Sólo quien aspira a ser libre, es capaz de entender que la
libertad nunca surge de la guerra ni de la muerte, sino de haber
sido constructores leales de la convivencia”, sentenció.
La Globalización
La globalización está a la puerta de la
casa manifestó, y no puede asumirse positivamente si no se tiene un
auténtico sentido por lo local (lo global reclama la vivencia de lo
local) y no se procura integrarse con quienes comparten una misma
historia y un mismo destino regional. A su criterio, no se puede
llegar a la globalización sin disminuir significativamente los
índices de miseria, de pobreza y de insatisfacción de necesidades.
Fuente:
Elizabeth Badilla, Unidad de Relaciones Externas de FUNPADEM /
ebadilla@funpadem.com /
Tel. (506)283-94-35 / Fax. (506) 283-94-78
|