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Más allá de una crítica siempre sana y estimulante, es lamentable constatar cómo la manera de presentar información en los medios no siempre refleja la dimensión real de un acontecimiento de esta envergadura. Los logros que han marcado la historia han sido el producto de un proceso lento, a veces anónimo, frecuentemente mal valorado, pero ante todo paciente y constante.
Los alcances de esta Asamblea no pueden ser mesurados en su justa dimensión en estos momentos. Las propuestas costarricenses abiertas a la normal discusión democrática de los Estados, necesariamente han debido pasar por una fase de negociación y armonización con el resto de aquellos Estados para sentar una conciencia, una convicción colectiva sobre las pautas concretas que deben seguirse implementando. La ausencia de estos ajustes condenaría la existencia misma de cualquier iniciativa que requiere el compromiso de todos. Contrario a lo que se ha difundido, la XXXI Asamblea General de la OEA sí tuvo logros importantes.
El fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos
Cuatro metas concretas se habían fijado bajo este eje: aumentar los recursos disponibles para los órganos de derechos humanos, incluyendo la creación de un Fondo Especial Voluntario para Derechos Humanos; iniciar pasos concretos hacia la permanencia de la Corte y la Comisión Interamericana; involucrar a los órganos políticos de la OEA-el Consejo Permanente y la Asamblea General-en el seguimiento de las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y las resoluciones de la Corte Interamericana; y darle acceso directo a las víctimas a la Corte (ius standi) una vez agotados los procedimientos ante la CIDH.
Precisamente, en esta Asamblea se aprobó la resolución sobre "Evaluación del funcionamiento del Sistema Interamericano de Protección y Promoción de los Derechos Humanos para su perfeccionamiento y fortalecimiento". Esta resolución le encomienda al Consejo Permanente elaborar un plan de incremento sustancial al presupuesto de la Corte y la CIDH y establecer un Fondo Específico voluntario para promover la protección de los derechos humanos.
Se debe tener en cuenta además que ya en el presupuesto de la OEA para el año 2002 se contempla un aumento de $140,864 para ser dividido en partes iguales entre la Corte y la CIDH, aumento que refleja la voluntad política de acoger la propuesta de Costa Rica.
Esta misma resolución encomienda al Consejo Permanente examinar la posibilidad de que la Corte y la CIDH funcionen de manera permanente, e insta a los Estados a otorgar el tratamiento adecuado a los informes anuales de la Corte y de la CIDH, en el marco del Consejo Permanente y de la Asamblea General. Asimismo invita a la Corte y a la CIDH a incluir en sus informes anuales información referente al cumplimiento por parte de los Estados de las recomendaciones, decisiones o sentencias que hayan sido emitidas en el período examinado por ambos órganos para que sean examinados por la Asamblea.
Por último, se encomienda al Consejo Permanente la facilitación del acceso de las personas al Sistema Interamericano de Derechos Humanos y la consideración del tema de la participación de la víctima en el procedimiento ante la Corte Interamericana.
A partir del proyecto de Protocolo presentado por Costa Rica, y con fundamento en una resolución específica sobre este tema, el Consejo Permanente tiene desde ahora la tarea de examinar el acceso de la víctima a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (ius standi) y su puesta en práctica, cuyo resultado deberá estar listo para el segundo semestre de este año para ser analizado en la próxima Asamblea General.
Otro tema de relevancia fue evidenciado cuando las delegaciones coincidieron en que las principales limitaciones de los órganos de derechos humanos se asocian con falta de recursos. La propuesta de Costa Rica sobre financiamiento se orienta hacia un reacomodo de los presupuestos existentes. En estas líneas, en la XXXI Asamblea General el delegado de México propuso que el financiamiento para el Consejo Interamericano de Defensa sea trasladado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Esta propuesta, que Costa Rica apoyó, quedó anotada y tiene un gran potencial. Con sólo tomar esta medida, se podría casi triplicar los recursos para la Corte, y lograr así su eventual permanencia.
Otros temas de Derechos Humanos
Adicionalmente, Costa Rica presentó dos iniciativas pioneras de gran importancia que fueron acogidas en esta Asamblea General. Una que promueve el mejoramiento de la atención y respeto de las personas privadas de libertad. La otra es la resolución sobre Derechos Humanos y Medio Ambiente, la cual encomienda a la Secretaría General realizar un estudio sobre la posible interrelación entre la protección ambiental y el pleno goce de los derechos humanos, cuyo informe deberá presentarse en la próxima Asamblea General.
Innovaciones al Sistema Interamericano
La XXXI Asamblea General de la OEA, por iniciativa de Costa Rica, tuvo la virtud de abrir y consolidar nuevos espacios de participación de otros actores en el Sistema Interamericano. Así, por primera vez se organizó un encuentro de trabajo formal con Cancilleres y Vicecancilleres de Estados Observadores Permanentes, una tradición que esperamos se consolide como práctica en futuras Asambleas Generales.
Respondiendo a la tradición democrática costarricense, se logró una amplia participación a las organizaciones no gubernamentales, en calidad de Invitados Especiales, quienes por intermedio del Gobierno hicieron llegar a la Asamblea General sus preocupaciones y propuestas.
La Resolución de San José: Carta Democrática Interamericana
En seguimiento al mandato de la Cumbre de Quebec, la Asamblea General aprobó por consenso la Resolución de San José: Carta Democrática Interamericana, que recoge los principios y mecanismos para proteger la democracia en el hemisferio, y que deberá estar lista para su conocimiento en una Asamblea General Extraordinaria en la ciudad de Lima, Perú, a más tardar el 30 de setiembre.
Todo buen negociador sabe que cuando se quieren alcanzar objetivos concretos siempre se debe aspirar a la meta más alta posible, aún cuando no sea viable en el momento. Desde luego, esto conlleva el riesgo de que si no logra la meta máxima de forma inmediata, esto pueda percibirse como un fracaso, cuando en realidad no lo es. Tal ha sido el caso de la creación del Alto Comisionado de los Derechos Humanos que requirió 28 años de insistencia, y de la Convención Americana de Derechos Humanos, que todavía está en proceso de ratificación por todos los Estados del hemisferio.
Candidaturas
Costa Rica obtuvo nuevamente el puesto del Consejo Directivo del Centro de Justicia para las Américas en la persona de la Ministra de Justicia, Sra. Mónica Nágel. En el caso de la postulación de la Segunda Vicepresidenta de la República, señora Elizabeth Odio Benito, los países participantes tuvieron la difícil tarea de elegir para tres puestos dentro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a cinco aspirantes, con calidades personales y profesionales altamente reconocidas.
Un número importante de países comprometieron su voto con la candidatura de doña Elizabeth, lo cual auguraba un resultado positivo. Sin embargo, enfrentamos una decepción al comprobar que los países, en el ejercicio libre del sufragio, decidieron apoyar a otros tres aspirantes. Este resultado ciertamente nos entristece, pero no debilita nuestro empeño en seguir luchando porque tan dignos representantes costarricenses puedan lograr ocupar estos prestigiosos puestos. |