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Ministerio
de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica |
Nuestro principal derecho es la paz
Roberto Rojas López
Ministro de Relaciones Exteriores y Culto
Jueves 2 de Mayo del 2002
Las relaciones con Nicaragua han ocupado
atención preferente de parte de este Ministerio conforme a las
instrucciones del señor Presidente de la República Dr. Miguel Angel
Rodríguez Echeverría. Con la mayor consideración a esas
indicaciones, este servidor ha puesto lo mejor de sus capacidades
para imprimirle a esas relaciones el grado necesario de tolerancia,
paciencia, imaginación, prudencia y determinación.
En otra forma, sería casi imposible
conducir esas relaciones que tan importantes son para Costa Rica y
que históricamente han transitado en largos tramos por senderos de
incomprensión, de prejuicios, de malos entendidos y conflictos.
Nuestra conducta ha estado orientada
siempre por los más altos intereses del país y para mantener ese
comportamiento en el nivel correspondiente, nos hemos hecho asesorar
por mujeres y hombres de la más alta calificación, sin importar su
procedencia política, sólo su hoja de servicios a Costa Rica.
Costa Rica ha tratado siempre de promover
la mayor cooperación posible con Nicaragua. Este Ministerio, en el
período que ha estado bajo mi responsabilidad, ha actuado siempre
apegado a esa tradición, no obstante los prejuicios y malos
entendidos ya mencionados.
He manifestado en escritos y discursos que
la política de Costa Rica hacia Nicaragua ha sido mal interpretada
por algunos sectores, al extremo que esas características de
tolerancia, paciencia y prudencia, han sido confundidas con
debilidad e indecisión. Nada más lejos de la realidad. Para tratar
de mantener el diálogo en momentos de gran dificultad, se ha
necesitado mucha determinación, que ha sido inspirada por lo que más
le conviene a Costa Rica.
Desde el momento en que el Ejército de
Nicaragua prohibió el tránsito por el río San Juan a las
embarcaciones que transportaran a miembros de la Fuerza Pública con
sus armas de reglamento, Costa Rica optó por el diálogo, poniendo en
práctica de nuevo la manera costarricense de resolver las
diferencias. En ese intento por lograr una solución adecuada, se han
invertido tiempo y esfuerzos sin límite. Desde "El Comunicado
Cuadra-Lizano" de julio de 1998 que Nicaragua luego desconoció
pasando por varias conversaciones y reuniones de los viceministros
en presencia de un representante del señor Secretario General de la
OEA, de conversaciones de los cancilleres, en Managua y en San José,
con la presencia del señor Secretario General de la OEA, Dr. César
Gaviria; además de diversas reuniones y conversaciones entre el
señor Presidente Miguel Angel Rodríguez con su homólogo nicaragüense
en los últimos tres años, señor Arnoldo Alemán.
Más recientemente, el señor Presidente
Rodríguez ha sostenido reuniones con el nuevo Presidente de
Nicaragua, señor Enrique Bolaños, en el marco de la Cumbre de
Managua, el 27 de febrero de 2002, así como en Pochomil, el 12 de
marzo con motivo de la preparación de la Cumbre de Centroamérica con
el Presidente Bush; también en Roma, el 14 de abril, con motivo de
la beatificación de Sor María Romero. Esta última reunión sirvió de
escenario para plantear los puntos de la conversación que sostuve
con el Ministro de Relaciones Exteriores español, Josep Piqué, en
Madrid, con relación a lo dispuesto en el inciso primero de la
Declaración de Lima. De la misma forma, se aprovechó la ocasión para
sugerir al Presidente Bolaños hablar igualmente con el Canciller
Piqué. Finalmente, los presidentes instruyeron a los cancilleres
para que de nuevo buscáramos fórmulas para alcanzar la ansiada
solución.
En estas circunstancias, este servidor con
fundamento en la voluntad expresada por el señor Presidente de
Nicaragua y en la "Declaración de las Repúblicas Centroamericanas y
de España", suscrita en Lima, Perú, el 24 de noviembre de 2001,
concretamente en el inciso 1, que dispone: "Hacer todo lo necesario,
conforme con el principio de legalidad, para resolver cualesquiera
controversias y, en particular, las disputas territoriales, a través
de un diálogo intenso y discreto entre los presidentes de los países
concernidos, con el apoyo de España en su caso, y con especial
atención a los medios de comunicación social", presentó al señor
Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, el día 11 de marzo
del 2002, la siguiente iniciativa: "En un nuevo intento que recoge
el espíritu conciliador imperante en este momento en las relaciones
entre nuestros dos países, me permito proponer al señor Ministro que
los gobiernos de Nicaragua y de Costa Rica, de común acuerdo, y
previas las consultas pertinentes, soliciten los buenos oficios de
S.M. el Rey de España para encontrar una solución adecuada a esta
controversia sobre la navegación en el río San Juan de la Fuerza
Pública costarricense con sus armas de reglamento. El Gobierno de
Costa Rica abriga la esperanza de que habrá una respuesta afirmativa
de parte del ilustrado Gobierno de Nicaragua".
Esta propuesta provocó una reacción del
Gobierno de Nicaragua materializada en carta del 23 de abril,
mediante la cual en forma inesperada se hace caso omiso de la
propuesta costarricense para la solicitud de los buenos oficios de
S.M. el Rey de España, y se reitera la actitud cambiante que ha
caracterizado su postura en las constantes iniciativas que ha
presentado Costa Rica.
En esas condiciones, la Cancillería ha
decidido recomendar al señor Presidente de la República, Dr. Miguel
Angel Rodríguez Echeverría, y como única salida al conflicto
existente por la navegación de los guardias civiles costarricenses
con sus armas de reglamento en el río San Juan, que el tema sea
dilucidado por la vía jurídica, habiendo tomado para esos efectos
las previsiones correspondientes.
Sólo nos alienta nuestra visión de que el
Río San Juan se convierta, como tantos ríos limítrofes en otras
zonas del mundo, en un símbolo de unión, armonía y desarrollo entre
ambos países. Esa será una forma de crecer juntos, y el mejor legado
que le podremos dejar a las presentes y futuras generaciones. Eso es
así, sin duda, porque Costa Rica y Nicaragua tenemos una historia
común, un destino común y un futuro común.
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