|
La Dignidad Humana ante los retos de la Clonación
Roberto Rojas López
Ministro de Relaciones Exteriores y Culto
Domingo 5 de Mayo del 2002
En la novela "Los niños del Brasil" de Ira
Levin, un grupo de criminales de guerra, dirigidos por el Dr.
Mengele, busca crear un nuevo líder Nazi haciendo copias idénticas
de Hitler por medio de la clonación. Afortunadamente, hasta ahora,
este escenario ha sido puramente ficticio. Sin embargo, en un futuro
cercano, los progresos de la ciencia pueden hacer factible la
"producción" de seres humanos idénticos desde un punto de vista
genético.
En los últimos años, científicos europeos y norteamericanos han
logrado producir copias idénticas de gatos, ranas, ratones y hasta
ovejas: la famosa "Dolly". En octubre del año pasado, una compañía
norteamericana anunció que había logrado "producir" el primer
embrión humano clonado, si bien él sólo vivió un par de días. En
febrero, el gobierno británico autorizó la experimentación en
embriones humanos concebidos a través de la clonación.
Estos acontecimientos son preocupantes. La "producción industrial"
de seres humanos presenta serios problemas éticos y jurídicos. ¿Es
acaso moralmente aceptable la "producción artificial" de seres
humanos idénticos? ¿Con qué fines? ¿Tendrían derechos humanos los
niños clonados? ¿Qué derecho tendrían los donantes, es decir, las
personas copiadas? ¿Se puede permitir el tráfico en óvulos y en
madres "de alquiler"? ¿Sería justo acaso producir embriones humanos
clonados para extraerles órganos o células estaminales (células
madres), a fin de hacer transplantes, y "desechar" el resto? ¿Sería
aceptable producir embriones humanos para hacer experimentos
científicos, matándolos en el proceso? ¿Cuáles son los derechos
humanos de esos embriones? ¿Se puede permitir acaso el comercio en
embriones humanos clonados y de sus órganos? ¿Cómo se protegerían
los derechos humanos y la dignidad de las mujeres que vendan sus
óvulos o que presten su cuerpo para que se implanten los embriones?
Estas preguntas demandan una respuesta pronta y clara. Desde el
punto de vista de la ética judeo-cristiana, el ser humano, creado a
la imagen y semejanza de Dios, tiene una dignidad intrínseca y
absoluta por lo que no puede ser manipulado, producido o explotado.
Desde el punto de vista del Derecho Natural, tal y como señalaba el
filósofo Kant, el ser humano debe ser considerado siempre como un
fin en sí mismo y nunca como un medio. En consecuencia, es inmoral
crear embriones humanos con fines de experimentación o para
extraerles células madre. Desde el punto de vista de los derechos
humanos, la Convención Interamericana señala que la vida humana debe
ser protegida desde el momento mismo de la concepción, mientras la
Sala Constitucional ha reconocido que los embriones humanos son
sujetos de todos los derechos fundamentales desde el primer momento
de su existencia. Por ello, si se llegase a crear un embrión humano
por medio de la clonación, él o ella deberá ser tratado con la misma
dignidad y respeto que todo otro niño o niña.
El pasado 26 de febrero, la Organización de las Naciones Unidas
inició una serie de negociaciones para prohibir la clonación
reproductiva de seres humanos. Estas negociaciones serán,
posiblemente, las negociaciones más importantes de la Organización
en los próximos años. En ellas se discutirá cuál es la esencia misma
de la humanidad y qué será de ella en el futuro.
En esas negociaciones, un grupo de países procura prohibir sólo la
clonación con fines reproductivos, es decir, aquella donde se
conciba un embrión humano por medio de la clonación a fin de obtener
el nacimiento un niño clonado. Esas naciones procuran permitir la
llamada clonación "terapéutica y experimental" argumentando que ella
permitiría desarrollo comercial de nuevas técnicas médicas.
Otro grupo de países Estados, que incluye a España, Estados Unidos,
Uganda, Colombia, Italia, el Vaticano y Costa Rica, aboga por la
prohibición de todas las formas de clonación humana. Estos Estados
señalan los peligros de la clonación y la necesidad de defender la
dignidad humana de todos los involucrados: donantes, mujeres y
embriones clonados. Nuestro país ha hecho especial énfasis en la
defensa de los derechos humanos de los embriones clonados y hemos
señalado que extraerles órganos o células "desechando el resto" es
profundamente inmoral.
Esta posición no significa que nuestro grupo de países esté en
contra del progreso de la ciencia o del desarrollo de nuevas
técnicas médicas. Lejos de ello. Los expertos científicos de los
Estados Unidos han señalado la existencia de técnicas aún más
prometedoras, como la utilización de células madres adultas (células
estaminales de origen post-natal) que se encuentran en el cordón
umbilical y en la médula ósea de los adultos, cuyo uso no presenta
problemas éticos.
En la novela de ciencia-ficción "Un Mundo Feliz", Aldous Huxley nos
presenta una comunidad ideal donde los seres humanos son diseñados y
"manufacturados" industrialmente para jugar papeles predeterminados
en la sociedad. Los personajes son profundamente infelices. La
riqueza de la humanidad reside en su diversidad y variedad, en el
hecho de que cada ser humano es único, distinto e irrepetible. Esta
dignidad es la que Costa Rica procura defender.
|
|