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El fanatismo por el fútbol y sus consecuencias en la cultura
costarricense
Mario Alonso Madrigal Jiménez
guitarramarpoema@yahoo.com
Jueves 20 de Diciembre del 2001
Desde hace muchos años tanto en Costa Rica
como en otros países ha adquirido gran auge el ser aficionado al
fútbol. A diario se hacen comentarios en los diferentes medios de
comunicación acerca de las “virtudes” de este deporte. Pero cuantos
periodistas o comunicadores han dejado de pensar un momento en el
gran negocio que pueden construir a costa del fútbol para hacer
énfasis en la atrofia cultural que este produce en las naciones y no
me refiero al deporte en si, sino al hecho de ser aficionado. Cada
comentario que haga al respecto, no lo aplicaré solamente a los
encuentros de un país contra otro, sino también en algunos casos a
los juegos correspondientes a campeonatos locales.
La población costarricense tiene arraigada
la identificación con algún equipo de fútbol, piensan que eso forma
parte de ellos, su identidad, personalidad e ideales, con mas razón
si se trata de apoyar a la selección nacional, consideran que ese es
un momento en el que Costa Rica se une para luchar por una meta que
todos deseamos alcanzar, pero ¿es eso cierto?, ¿se beneficia el
costarricense con el hecho de que la selección gane un partido? Los
aficionados suelen expresarse con frases como “Ganamos el partido”,
“Anotamos tres goles”, “Vamos para el mundial”, por algún motivo se
sienten parte de algo en lo que no tienen ningún crédito, ya que
quienes ganaron el partido, anotaron los goles y van a participar en
el Campeonato Mundial son los jugadores, no ellos. Cuando se le hace
este comentario a los aficionados comúnmente responden que apoyan a
los jugadores porque representan nuestro país, opinión con la cual
no estoy de acuerdo, en primer lugar, ganar dinero es el motivo
principal por el que los futbolistas juegan, no es un secreto para
nadie que tienen salarios muy altos, contratos en el extranjero y en
algunas ocasiones les hacen obsequios como vehículos, hasta donde yo
imaginaba cuando alguien realiza algo por amor a la patria y a su
gente lo hace de manera desinteresada y no cobra por ello, es algo
que se hace de todo corazón.
En segundo lugar es un error creer que la
selección representa nuestro país, el fútbol no es mas que un
negocio en el que se han valido de ese pretexto como estrategia
publicitaria para ganar mas seguidores, no se necesita mas que el
sentido común para darse cuenta de ello, ya que obtienen ganancias
millonarias sin traer ningún beneficio al país, simplemente mire los
periódicos en la sección deportiva donde dice “Costa Rica ganó” y
deténgase a pensar, ¿que ganó mi país?, ¿en que beneficia eso a la
educación, la economía o la ecología? En los diccionarios comúnmente
se encuentra definida la palabra patriotismo simplemente como “amor
a la patria,” si realmente son tan patriotas ¿cuanto de ese dinero
destinarán a los niños indigentes, a programas de bienestar social o
al desarrollo de infraestructuras necesarias para el crecimiento de
nuestro país? Por último pregúntese si usted es aficionado ¿qué gana
usted?, si normalmente usa la palabra “ganamos” ¿donde esta su
salario, recompensa, comisión, beneficio o reconocimiento?
También es una equivocación creer que los
jugadores representan una determinada provincia o región (si se
tratara de un campeonato local) ya que muchos de ellos no han nacido
ni viven en la zona para la cual juegan, además algunos juegan un
año con un equipo y al siguiente con otro, al contrario de los
aficionados que se mantienen de por vida tan fieles a su equipo como
ni a su cónyuge lo hacen.
La población no se ha querido enterar de
que todo lo creado alrededor del fútbol es un fraude en el que le
hacen sentir parte de algo inexistente, afirmo que es inexistente ya
que el concepto que comúnmente se tiene de la selección nacional: un
equipo al que todos nos unimos para luchar por un sueño, está
demasiado lejos de la realidad: una institución que se dedica a
ganar dinero promoviendo una moda, lo cual muchos dudarían por creer
que si eso fuera cierto su apogeo duraría solamente unos pocos
meses, pero el consumo de cigarrillos, licor y refrescos gaseosos
llevan muchos años siendo una moda que sus promotores, a base de
adornos publicitarios, han hecho inextinguible.
Existen varios factores que dejan claro que
el fútbol es una moda; la creación de música comercial que apoye a
un equipo o a la selección, la producción de infinidad de artículos
relacionados con el tema y el ver a todos los aficionados el día del
juego vestidos con ropa del mismo color, utilizando prendas de
vestir, adornos y maquillajes que comúnmente no usan, pero a mi
criterio, el secreto primordial para lograr que el fútbol prevalezca
como moda es, aparte de tachar de raro, aburrido, loco o
anti-patriota a quien no este de acuerdo con ello, es aprovecharse
de la ignorancia y el bajo nivel de criticidad de los aficionados,
para hacerles creer que ellos forman parte de todos los logros de la
selección o equipo de fútbol local, inyectarles la idea de que
cuando gana el equipo, sus seguidores también, aunque dicha ganancia
no se aprecie por ninguna parte.
Para lograr este objetivo los medios de
comunicación han dado lo mejor de sí, ya que a ellos, el fútbol
también les ayuda a obtener grandes ingresos, por lo visto todo el
que se involucre con este deporte lo hace con afán de lucro,
obviamente sin tomar en cuenta a la afición, a la que por el
contrario se le cobra por apoyar en el estadio, lo cual considero
ilógico, que alguien me cobre para permitirme brindarle mi apoyo
incondicional.
Hay quienes argumentan que su gusto por el
fútbol es un pasatiempo o un simple entretenimiento, mi opinión al
respecto es que existen diversiones, que aparte de no requerir de
tanto fanatismo para poder sentir que se está participando en ellas,
nutren más física, espiritual e intelectualmente, por ejemplo la
lectura, los paseos por el campo, la pintura, la filosofía, la
música o dedicarse realmente a practicar un deporte y no conformarse
con mirarlo por televisión, además creo que difícilmente tanta gente
dedicaría esas exageradas cantidades de tiempo que malgasta en el
fútbol, sólo por diversión. Es fácil notar que la publicidad ha
hecho que la afición se sienta comprometida con la selección y
piense que el apoyo a esta es una obligación, les han hecho creer
que el fútbol es una especie de ideología o estilo de vida, debido a
eso, muchos, en vez de utilizar su excesivo tiempo libre en
actividades productivas, intentan rellenar el pobre y vacío quehacer
de sus vidas sumergiéndose en la patética fantasía de vivir la vida
de los idolatrados jugadores, así se aprenden los nombres y
apellidos de estos, sus números de camisetas, edad, estado civil,
salario mensual, lugar de residencia, solo les falta del tipo de
sangre y la marca de ropa interior que usan, leen la página de
deportes del periódico a diario, miran el resumen deportivo todos
los fines de semana e incluso en las instituciones del estado, una
considerable cantidad de trabajadores llegan al degradante extremo
de abandonar el trabajo o incapacitarse para poder observar el
partido, acto bastante angustiante.
Los funcionarios públicos se quejan
constantemente de la reputación de vagabundos que se les ha dado,
pero si abandonan su trabajo para sentarse todos frente a la caja
idiota ¿cómo pretenden que se opine lo contrario? Si en una compañía
un empleado me dice que no me puede atender porque tiene que ir a
ver televisión, me parece un comportamiento digno de un mediocre y
quienes aprueben esa clase de actitudes no tienen ningún derecho de
quejarse si los atienden ineficientemente en un hospital.
Pero el problema con el fútbol y las
empresas del gobierno no acaba aquí ¿Cómo puede ser posible que un
día de tantos le niegan a alguien, que necesita ir a la biblioteca a
estudiar, un permiso para salir dos horas antes y el día del juego
toda la institución se da libre la tarde completa? ¿Cómo se explica
el hecho de que cierto día le llamaron la atención a un funcionario
por no querer trabajar una hora extra y la tarde en que se realiza
el partido, para que todos los “deportistas de tele” puedan ir a su
casa a observar el juego tranquilamente, el gobierno decreta que
detengan el trabajo en todas las instituciones públicas? De la misma
manera esos pocos funcionarios públicos que intentan no dejarse
absorber por el vulgar comportamiento de la gente corriente, tienen
alguna historia que contar al respecto, por lo tanto considero que
el ser aficionado está ligado a la holgazanería y la mediocridad,
esta afirmación la refuerzan esos retrógrados que se hacen llamar
“Verdaderos amantes del fútbol” que procuran ir al estadio con la
mayor frecuencia posible y les llaman “barras bravas.” Los podrás
ver al finalizar el partido irrespetando la propiedad privada con
sus graffitis acerca del fútbol, lanzándose objetos y peleando con
los aficionados del equipo contrario, golpeando autos y en algunas
ocasiones, gracias a las formidables hazañas de estos encantadores
individuos, se han perdido en este y otros países, vidas humanas.
Para mayor información acerca de los
desastres provocados por dichas barras, recomiendo consultar los
siguientes sitios:
http://www.geocities.com/SoHo/2091/index.htm
http://www.geocities.com/SoHo/2091/fv50.htm
los cuales contienen temas de gran interés como:
-
Listado completo de los muertos del fútbol argentino
-
Crónicas de todo lo que han dejado y se ha podido saber sobre las
muertes en la cancha y alrededores. porque
-
Antología fantástica de la violencia del fútbol argentino.
-
Tragedias ocurridas durante el siglo XX en todos los estadios del
mundo.
-
Cuadros y estadísticas de muertes.
Un pensamiento contradictorio de algunas
personas es tratar de que los miembros de las “barras bravas” cesen
su coraje y no peleen, lo cual es absurdo, ya que desde niños les
han enseñado que deben vivir el fútbol con fuerza, amor y pasión,
que su equipo preferido es un grupo muy importante al cual
pertenecen, aún sin recibir ni un céntimo de los millones que este
gana y por lo tanto deben quererlo, defenderlo y guardarle lealtad
en las buenas y en las malas, aunque los futbolistas ni siquiera
sepan que ellos existen. Por eso es lógico que estos sujetos
presenten comportamientos agresivos si la victoria deseada no es
obtenida, con mas razón si los jugadores contrarios hicieron trampa,
y si tras de eso alguien insulta a su equipo, es de esperar que
exploten en furia y desesperación, porque para la mayoría de
aficionados el fútbol es más importante que la religión e incluso
que dios en algunos casos, puesto que dedican mas tiempo a mirar
partidos por televisión, prestar atención a la sección deportiva de
todos los medios de comunicación que tengan a su alcance y asistir
al estadio, que el que dedican para ir a misa, hago esta comparación
porque la mayoría de aficionados costarricenses son católicos y me
parece irrazonable ver por televisión a algunos periodistas
pidiéndole a las “barras” que mantengan la calma y unos minutos
después aparece un comercial en el cual se habla de la manera más
enfermiza, obsesiva y fanática posible, del infinito apoyo que
necesita tu equipo o el que ocupan los semidioses de la selección
nacional. La manera correcta de eliminar la violencia en el fútbol
es eliminando el fanatismo, el cual no empieza cuando te enojas o
peleas, sino en el momento en que te sientas identificado con algún
equipo.
Fanatismo significa entusiasmarse o
apasionarse ciegamente por algo, lo cual se refleja perfectamente en
esos débiles de criterio que hacen depender su alegría del resultado
que pueda dar un partido, algunas personas hasta pagan por sentirse
mal y encolerizarse, porque a veces asisten al estadio estando casi
seguros de que su equipo preferido perderá, o en el caso contrario,
cuando gana la selección, al día siguiente escucharemos a través de
los medios de comunicación a muchos locutores y periodistas
intentando condicionar la alegría del pueblo, diciendo algo así
como; “hoy nuestro país amaneció motivado y feliz por la victoria
que alcanzó anoche la selección” cosa que muchos repiten y no lo
harían si hubieran perdido el partido, en otras palabras, hacen
depender su ánimo de un hecho que no tiene absolutamente nada que
ver con ellos.
También es fácil notar que muchos usan el
fútbol como pretexto para introducirse en una cantina o para
contaminar su mismo hogar con exorbitantes cantidades de licor y
beber hasta que el cuerpo no soporte, o simplemente para evadir
ciertas obligaciones familiares como atender a sus hijos, los cuales
poco a poco empiezan a repetir la muy emocional y poco racional
conducta de sus mediocres padres, sin percatarse de lo absurdos que
estos comportamientos resultan, como insultar en el estadio a quien
no los escucha ni conoce, o en el peor de los ridículos gritar a un
televisor. Es la observación crítica y detallada de esas formas de
comportamiento, la que nos ayuda a enterarnos de que prácticamente
nadie ha escogido ser aficionado, al igual que la religión, la moral
y las costumbres populares, quienes las aplican no lo hacen por
verdadera convicción, sino porque otros las han escogido por ellos,
lo cual me parece alarmante, debido a que cada vez es más pequeña
esa minoría de personas que tratamos de decidir por nosotros mismos.
Otra de las razones por las cuales asocio
el fútbol a la mediocridad es por la conducta irresponsable que
adoptan las personas que viajan en vehículo cuando gana la
selección, bajan los vidrios para poder sacar las piernas, se
sientan en la ventana para utilizar el techo del carro como “tambor”
y después muchos de los que se prestan para eso, se quejan de los
conductores ebrios y de quienes realizan “piques”, como si la
actitud de ellos fuera menos inconsciente, también hacen sonar la
bocina innecesariamente a altas horas de la noche en urbanizaciones
donde hay niños durmiendo y frente a hospitales. Ese día es común
ver un montón de personas en el cajón de un pick-up y al día
siguiente, si yo permitiera que la parte de atrás de mi automóvil
(para tres personas) sea abordada por cuatro personas, me cobrarían
una multa, aún considerando que el cajón de dicho pick-up no tiene
techo y mi automóvil sí.
Un aspecto que me llama mucho la atención
es notar como se ha asociado el fútbol con la fe religiosa, en una
ocasión tuve la oportunidad de ver por televisión a los jugadores de
un equipo mostrando una gran manta que decía “Campeones por Cristo”,
probablemente ellos rezaron por ganar el campeonato y cuando lo
lograron se lo atribuyeron a dios, como si hubiera una manera
racional y coherente de comprobar eso. Talvez creen que Jesús es
aficionado al equipo en el que juegan y por eso los hizo ganar, aún
siendo muy probable que los jugadores de los demás equipos que no
alcanzaron ganar el campeonato también oraran por hacerlo.
Lo más curioso es notar como Jesús cambia
de equipo todos los años y de nacionalidad cada cuatro años. Mi
opinión al respecto es que si dios está tan consciente de los actos
del ser humano, tiene muchas labores más importantes por realizar,
que ocuparse de la desmedida vanidad y los caprichos de un montón de
gente que talvez gracias a sus sueños de grandeza frustrados se
lanza a competencias vacías y sin sentido.
Por el contrario, si nos ponemos a
especular, me parece lógico pensar que talvez está ideando la manera
de combatir este hecho que está lavando la mente de nuestros niños
para añadirlos a esos miles de seguidores manipulados que
constantemente se embrutecen y enajenan con el sagrado e
importantísimo fútbol.
Quien se sienta ofendido con el presente
ensayo debe entender que mi única intención es hacerle el bien a mi
país, en especial a los niños y adolescentes que se encuentran mas
dispuestos a escuchar ideas diferentes que los adultos, los cuales
en su mayoría, su egocentrismo (el cual, en mi opinión, es resultado
de la sobreestimación de su experiencia y cantidad de años de vida)
les hace creer que se encuentran en absoluta razón y por lo tanto no
tienen nada que aprender de quien piensa diferente.
¡Joven! te aconsejo no dejarte llevar por
un comportamiento solo porque la mayoría lo pone en práctica,
procura examinar y analizar un poco mas de lo acostumbrado el porqué
de las cosas que haces o dejas de hacer y de lo que sucede a tu
alrededor ¿Cómo puede ser posible, que muchos haciéndose llamar
patriotas, no puedan brindar información acerca de la situación
actual de las reservas indígenas, las producciones artísticas
nacionales, los objetivos específicos de los candidatos que
pretenden asumir la presidencia de nuestro país o la contaminación
de nuestros bosques y ríos entre otros, pero todo Costa Rica sabe
cual es el marcador del partido de ayer?
No temas hacerte esa clase de preguntas por
miedo a ser diferente y perder la amistad de los “futboleños”
(termino que comúnmente utilizo para referirme a los aficionados),
por el contrario, si lo haces, deberás sentirte satisfecho y
orgulloso de pertenecer a esa minoría que verdaderamente ha logrado
entender que el gusto y la pasión por el fútbol no son mas que una
fantasía producto del gran poder de la publicidad, una mentira que
le hicieron creer a tus padres y hoy sin ninguna vergüenza te la
pretenden hacer creer a ti.
Mario Alonso Madrigal Jiménez
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